Y si en un baul pudiera guardar

las particulas de felicidad

que un día revoloteaban

alrededor nuestro...

Esas que se apoderaban

de nuestro cuerpo,

de nuestros sentidos...

y nos hacian caer,

una y otra vez,

a tí sobre mi,

a mi sobre ti...

Y si pudiera?

Primero tendría

que volver a encontrarlas...

tendría que encontrar´

el conjuro, y pronunciarlo con cuidado,

para que las particulas

volvieran a tener vida...

Para que reventaran

de felicidad...

Esas que ahora

solo flotan en el aire...

pero parecen vacias

de toda emocion...

He de encontrar

las palabras,

el gesto,

la manera, en definitiva,

de que volvamos a ser felices.